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Brandson Marketing Studio | El auge del cartelismo: los primeros pasos de la publicidad
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El auge del cartelismo: los primeros pasos de la publicidad

El Marketing y la Publicidad son hoy dos disciplinas muy desarrolladas, con sofisticadas estrategias y estudios de amplio alcance. Si nos remitimos a su historia, no podemos dejar de hablar del cartelismo. La presencia del cartelismo publicitario en las principales capitales europeas y norteamericanas a finales del siglo XIX fue uno de los factores que más contribuyó a irradiar el fenómeno de la modernidad artística y a fomentar la atención al arte, al lenguaje de la imagen y de lo visual desde el punto de vista de la publicidad y del marketing. El modo en que miramos, el aspecto de las ciudades, la forma de comunicación actual, en la que pesa más la imagen que la palabra, todo ello surge a partir del momento en que se empapelan las metrópolis de carteles publicitarios.

El cartel publicitario como revolución visual en el arte y en la ciudad

La aparición del cartel publicitario supone una revolución estética en el ámbito artístico ─en parte, la composición visual heredada de la fotografía─ y también como principal medio publicitario. Las impresiones iniciales se realizaban en litografía, con plancha de impresión de piedra calcárea o metal, una para cada color. Además, el cartel publicitario fue objeto de deseo de coleccionistas, interesados por primera vez en la comunicación gráfica y de masas. Su exposición en espacios públicos obliga a conseguir un alto nivel de impacto, como el emblemático cartel de Molin Rouge. La Goulue (1891), de Henri Toulouse-Lautrec. Este cartel demuestra la maestría del pintor y su agudo sentido del lenguaje publicitario: pone la imagen y las letras al servicio de la legibilidad inmediata y de la persuasión. El francés trabaja bien las simplificaciones expresivas, la atracción de la mirada al centro de la composición sobre el blanco del vestido de la popular bailarina. Igualmente, crea cierto halo de misterio con la figura del famoso Valentin, el otro gran bailarín del archiconocido cabaret.

Composición de las 4 litografías para componer los colores del cartel publicitario Moulin Rouge. La Goulue (1891), de Henri Toulouse-Lautrec. ¡Las litografías funcionaban como las capas del Photoshop!

Estrategias publicitarias propias del formato cartel

El cartel publicitario, a diferencia de la pintura, debía conseguir una síntesis de ideas capaz de captar la atención de un espectador casual. En aquel momento, el ciudadano debía ser atraído y seducido por el cartel y aproximarse para dedicarle cierto tiempo a la observación y lectura. La imagen era clave porque también había bastantes viandantes que no sabían leer, pero reconocían las tipografías características y los colores de algunas marcas, como el de Anís del Mono (1988), de Ramón Casas o el de Cigarrillos París (1986), de Alejandro Villa. Estos y muchos otros hitos en la historia del diseño gráfico, construidos por Jules Chéret, Eugène Grasset, Pierre Puvis de Chavanne, Henri Toulouse-Lautrec, Théophile Alexandre Steinlen, Francisco Cidón Navarro, Miquel Utrillo, José Mongrell, Alfonse Mucha, Alexandre de Riquer, Eugenio Varela, Hermanos Beggarstaff, Aubrey Beardsley, Edward Burne Jones, Gustav Klimt, Koloman Moser, Jan Toorop, Henry Van de Velde, William Bradley, George Lepape, y muchos más. Así pues, los carteles tomaron las calles y dieron a las áreas urbanas un aspecto nuevo, enmascarando la apariencia vieja de los edificios antiguos con una ininterrumpida sucesión de anuncios modernos. Todos ellos representaban una afirmación de optimismo y salud, así como la más calurosa vitalidad contemporánea y su capacidad para inventar e imaginar.

Anís del Mono (1988), Ramón Casas.
Cigarrillos París (1986), de Alejandro Villa.